domingo, 5 de enero de 2014
viernes, 13 de diciembre de 2013
Operación Tributo
El 7 de
diciembre de 1989 fue instituido como Día dedicado a los combatientes caídos en
misiones internacionalistas, valerosos hombres y mujeres que dieron sus vidas
en otras tierras del mundo y a quienes cada año se les rinde el merecido
homenaje en la Operación Tributo, pues en esa fecha luego de traídos los restos
mortales de esos combatientes se les dio sepultura en sus lugares de origen.
También en
1993, cumpliéronse 20 años, se fundó la
Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), la cual agrupa a más
de 346 mil asociados a sus distintas asociaciones de base en el país, las que
estarán inmersas en el período de enero a abril del año entrante en su proceso
de balance que pasará revista a su labor en los últimos cinco años y renovará o
ratificará a sus dirigentes, ese será el preámbulo de la Conferencia nacional
de la Asociación ya convocada para ese año.
El fundador y
primer presidente que tuvo la ACRC sería el Comandante de la Revolución Juan
Almeida Bosque, quien ocupó el cargo durante 17 años; Almeida fue asaltante el
26 de julio de 1953 al cuartel Moncada, expedicionario de Yate Granma, jefe del III Frente Oriental Mario Muñoz
Monroy y falleció el 11 de septiembre de 2009.
En la
actualidad la Asociación a nivel nacional es presidida por el general de
división Samuel Rodiles Planas y agrupa a más de 346 mil asociados en las
categorías de combatientes del Ejército Rebelde, de la Lucha Clandestina y
Lucha contra bandidos, Internacionalistas, de las FAR y el MININT, y
cooperantes de la Salud y la Educación.
El pasado 7
de diciembre la asociación de base 0521, de la ACRC en la ciudad de Bayamo, oriente
del país, le dio el último adiós a uno de sus miembros, el combatiente de la
Lucha contra bandidos Carlos Manuel Leyva Román, quien falleciera un día antes,
a los 77 años de edad, víctima del prolongado padecimiento cardiaco que lo
aquejaba.
Leyva fue un incansable
revolucionario, cumplidor de cuantas tareas le fueron asignadas y en la ACRC
era miembro fundador y presidió dos asociaciones de base a las que perteneció. A sus familiares el más sentido pésame.
Eterno homenaje a Maceo y a Panchito Gómez Toro
El 7 de
diciembre es una fecha de hondo
significado en la historia de Cuba, un día como ese pero de 1896 murió en
combate, en Punta Brava, La Habana, Antonio Maceo Grajales, el Titán de Bronce,
junto a él también cayó su ayudante Panchito Gómez Toro, hijo del Generalísimo
Máximo Gómez.
Maceo había
nacido en la finca Majaguabo, Santiago de Cuba, el 14 de junio de 1845, participó
en las Guerras de Independencia de 1868 y 1895, para liberar a Cuba del
coloniaje español; el 15 de marzo de 1878 protagonizó la Protesta de Baraguá
salvando así la dignidad del pueblo cubano, hecho que al decir de José Martí,
Apóstol de la independencia cubana, representa una de las páginas más gloriosas
de nuestra historia.
Antonio Maceo,
se caracterizaría por tener tanta fuerza en el brazo como en la mente, sería
muy fiero en el campo de batalla y por ello ganaría el calificativo de Titán de
Bronce.
Tenía
23 años cuando en 1868 se alistó en las fuerzas independentistas junto a su
padre y sus hermanos José y Justo. Su primer ascenso en las filas
revolucionarias se produjo al ser nombrado ayudante de Máximo Gómez, a partir
de entonces se dio a conocer como un heroico combatiente. Participó en
numerosas acciones de guerra tras las cuales alcanzó el grado de mayor general.
Sin
embargo, en la Guerra de los Diez Años poco a poco fueron produciéndose fisuras
entre los independentistas, en 1877 rechazó una oferta de alianza con Vicente
García para derrocar al gobierno revolucionario; también declinó la propuesta
de paz del general español Arsenio Martínez Campos que no incluía ni la
independencia ni la abolición de la esclavitud por lo que se negó a acatar la paz de Zanjón de 1878.
Maceo continuó combatiendo en Oriente, hasta que el desgaste de sus tropas lo
obligó a exiliarse en Jamaica, desde donde siguió conspirando.
En 1895,
cuando estalló la revolución cubana organizada por José Martí, Maceo desembarcó
por Duaba y asumió la jefatura de las fuerzas de la provincia de Oriente.
En esa contienda, junto al
Generalísimo Máximo Gómez, llevaría la guerra a todo lo largo de la isla con
operaciones militares que llegaron hasta la provincia de Pinar del Río, y muere
en el campo de batalla el 7 de diciembre de 1896. Sus restos y los de Panchito
fueron rescatados en intrépida acción por el coronel Juan Delgado y descansan
en el sitial histórico de El Cacahual, en La Habana.
En el propio lugar están también los
restos de Juan Fajardo Vega, el último mambí de nuestras guerras
independentistas, y reposa en “tierra pelada” como él mismo lo pidió Blas Roca
Calderío, un comunista consagrado que con el triunfo de la Revolución supo entregar a Fidel
las banderas del Partido, reconociendo así el liderazgo del Comandante en Jefe
cubano.
La fecha ha sido denominada como el Día
de los caídos en nuestras guerras de independencias.
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