En la región oriental,
sobre todo en su parte sur, Periquito
Pérez sublevó a los guantanameros, Quintín Bandera se alzó en San Luis, y Saturnino
Lora encabezó a los patriotas de Baire.
Por su parte en la finca
Colmenar de Bayate, cerca de Manzanillo, Bartolomé Masó iza la bandera de la estrella
solitaria y establece un campamento mambí; otros insurrectos se alzaron en Yara
y entraron en el poblado donde hicieron acopio de armas.
Cerca de Bayamo se
levantaron Joaquín Estrada Castillo, en su finca El Mogote; Esteban Tamayo, en
Vega de la Piña ,
con 80 compañeros; José Manuel Capote, en San Diego, con 40 hombres armados.
El hecho no se
reduce al grito de Baire, sino al grito de Cuba, la revolución del Mayor
General José Martí Pérez, nuestro Héroe Nacional, que pasa a la historia como
patrimonio de todos los cubanos dignos que no admitían ver a la Patria doblegada,
ni ultrajada por más tiempo.
Por
eso el 24 de febrero del que hoy conmemoramos su aniversario 119 es un solo
grito, el grito de Cuba por su independencia.
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